Piercings en la boca: conocer los riesgos

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Escrito por: Dr. Pedro Reyes

La costumbre de llevar a cabo perforaciones en la boca está presente en culturas muy antiguas y la antropología nos ha explicado con todo lujo de detalles en qué consistían las ceremonias iniciáticas que los jóvenes realizaban para demostrar con estos actos su acceso al mundo de los adultos. Este carácter simbólico o religioso no se encuentra presente en nuestra sociedad actual, en la que la moda de la perforación o colocación de piercings en la cavidad bucal, que llegó a Occidente a partir de los años noventa del pasado siglo, tiene fundamentalmente un objetivo estético.

Si has decidido sumarte a esta moda es conveniente que conozcas sus riesgos y servidumbres, ya que esta práctica no está exenta de la posibilidad de causar complicaciones físicas e, incluso, provocar enfermedades periodontales.

Riesgos principales

Una perforación en la boca conlleva una intervención que implica atravesar la lengua o el frenillo o los labios, que contienen terminaciones nerviosas y venas, por lo que nunca pueden ser inocuos. Estos son algunos de los riesgos que se corren:

  • Todos somos conscientes de la presencia de numerosas bacterias en la boca, que pueden acceder al torrente sanguíneo a través de la herida que se produce durante la intervención.
  • Si la intervención no se hace de forma correcta y controlada se puede romper alguna vena y provocar una hemorragia, que puede llegar a ser prolongada.
  • Dolor, inflamación y entumecimiento de la lengua una vez practicada la perforación.
  • Daños en la dentadura. La posición del piercing puede rozar o tocar las piezas dentales, lo que puede tener como consecuencias astillamientos o roturas.
  • Retracción de las encías. Los problemas en las encías favorecen patologías como las caries y las enfermedades periodontales.
  • Problemas en el funcionamiento de la boca. Un piercing puede ocasionar disfunciones como un exceso de salivación, causando problemas para el habla, u originar dificultades a la hora de masticar o ingerir los alimentos.
  • Enfermedades infecciosas. Si la intervención se realiza en un lugar sin las suficientes garantías higiénicas y de esterilización de los elementos utilizados el paciente puede contraer enfermedades infeccionas como la Hepatitis B o C, lo que puede tener graves consecuencias de salud a largo plazo como enfermedades de corazón.

Si lo vas a hacer, hazlo bien

Si a pesar de los riesgos que te hemos enumerado sigues decidido a colocarte un piercing en la cavidad bucal, estudia bien lo que vas a hacer. Empieza por escoger con inteligencia el lugar y el tipo de adorno que te vas a colocar. Infórmate bien, pues hay varios tipos de piercings. Estos son los principales:

  • Piercing vertical. Se realiza en la lengua, atravesándola de arriba abajo. Generalmente se coloca cerca de la punta de la lengua, por ser la parte más visible, pero ten cuidado de que no se produzca un roce peligroso con los dientes.
  • Vertical tipo Viper. Consiste en la colocación de dos piezas o más de forma simétrica.
  • Piercings transversales. En este caso se atraviesa la lengua de lado a lado.
  • Piercing Surface. Como el anterior pero sin atravesar la lengua por completo. Tiene graves riesgos, como tocar nervios, con consecuencias irreversibles, o venas, produciendo hemorragias.
  • Piercing en frenillo lingual o frenillo sublingual.
  • Piercing en labio superior o inferior. Generalmente se colocan cerca de las comisuras o mejillas.

Hazlo en un lugar seguro

Una vez escogido el tipo de piercing escoge un lugar para la intervención donde se respeten de forma muy escrupulosa los protocolos de higiene y esterilización. Infórmate bien del tipo de elementos que te vas a colocar y del material del que están fabricados, pues debes evitar que se produzca algún tipo de reacción alérgica, algo que suele ocurrir de forma muy frecuente. Lo más importante es que la intervención se haga de forma correcta, inmovilizando la lengua y desinfectando de forma correcta la zona donde se va a realizar la perforación, ya que se va a producir necesariamente una herida y después llegará el proceso de cicatrización.

También es importante que sepas que la intervención no se podrá llevar a cabo con anestesia, pues solo los anestesiólogos en los hospitales están autorizados a usarla. Tras colocar el piercing, generalmente de unos 18 mm de grosor, vendrá un plazo de cicatrización que puede llegar a las seis semanas y en el cual el paciente tendrá varias molestias en la masticación y la deglución.

Precauciones básicas

Dado que se trata de una intervención que conlleva importantes riesgos, es conveniente que el paciente contribuya a que todo salga bien tomando algunas precauciones básica que contribuirán a que la cicatrización, la secuela más delicada, se realice de forma correcta.

  • Extremar la higiene. Realizando de forma cuidadosa el cepillado y usando un colutorio sin alcohol para reducir al máximo la presencia de bacterias.
  • Seguir en los días posteriores a la intervención una dieta blanda y con ausencia de alimentos ácidos.
  • Usar antiinflamatorios si observamos problemas de hinchazones siguiendo la prescripción médica.
  • Evitar el alcohol y el tabaco.
  • No retirar el piercing antes de tiempo. Si la intervención es reciente la herida se cerrará con facilidad.
  • Y, por supuesto, si detectas cualquier problema o complicación con tu dientes, acude inmediatamente a tu dentista de confianza de Dental Roca.

Dr. Pedro López.

Si quieres saber más sobre el Dr. Pedro Reyes puedes consultar su página personal o ver su Currículum.

© Dental Roca, 2019.

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